Ayuda humanitaria en medio de la guerra

28/Jul/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Ayuda humanitaria en medio de la guerra

Al lidiar no sólo con el
desafío militar que supone el operativo contra Hamas sino también con la imagen
negativa que este le crea en gran parte del mundo por el hecho que hay civiles
no involucrados que mueren, resultan heridos y quedan desplazados, uno de los
mensajes centrales de Israel es que su guerra es sólo contra el terrorismo y no
contra la población civil de Gaza.

El mensaje de Israel en
este sentido, tiene varias dimensiones.

Por un lado, explica que
no tuvo más remedio que atacar finalmente a Hamas, porque no accedía a las
exhortaciones a dejar de disparar misiles hacia la población civil israelí.

Además, detalla los
métodos por los que Hamas usa a sus propios civiles como «escudos
humanos», sea porque abre fuego desde sus casas, escuelas , hospitales y
mezquitas,hacia Israel, como porque esconde allí, donde vive la gente, sus
misiles y armas , y cava túneles subterráneos hacia territorio israelí para
cometer atentados, iniciándolos en casas particulares y mezquitas. Sabiendo que
si eso no es destruido, estos túneles servirán a Hamas para cometer atentados
contra civiles israelíes, Israel finalmente decide eliminar esa amenaza. Si
Hamas impidió a la población evacuar el lugar tal cual Israel advirtió de
antemano para evitar que mueran inocentes, el resultado es que hay también
civiles entre las víctimas.

Pero las explicaciones,
Israel lo sabe muy bien, no siempre son escuchadas. Las imágenes de los muertos
por televisión, causan al televidente promedio mucho más impacto, y no son
muchos quienes intentan comprender qué hay allí de fondo, no son suficientes
quienes se plantean si lo que Israel quería era simplemente matar civiles…o
si ahí hay otra cosa.

Pero hay otra dimensión,
quizás la más importante, aunque poco y nada se diga de ella en los medios, ni
en rutina ni, por cierto, en medio de la guerra. La aclaración israelí de que
su guerra no es contra los civiles sino contra Hamas, es una política concreta
que Israel lleva a cabo en forma constante desde hace años y que no se ha
detenido tampoco ahora, durante la guerra.

Inclusive mientras
mantiene el bloqueo de Gaza-que comenzó años atrás debido a los ataques con
cohetes desde allí y a los intentos de Hamas de recibir armas por mar-, y
habiendo ya cancelado lo que años atrás era la entrada diaria de trabajadores
palestinos de Gaza a su territorio, Israel mantiene abiertos el pasaje de Erez,
en el norte, para la entrada de palestinos que reciben tratamiento médico en
Israel, y de Kerem Shalom, en el sur, para la introducción de mercaderías a
Gaza.

En la práctica, mientras
el pasaje fronterizo de Rafah que conecta Gaza con el vecino Egipto está casi
siempre cerrado y se abre muy esporádicamente inclusive cuando hay pedidos
médicos, los pasajes que conectan con Israel para la entrada de heridos o
enfermos y para la recepción de ayuda humanitaria (alimentos, medicamentos y
demás), funcionan de modo permanente, salvo fines de semana y situaciones
puntuales a raíz de problemas de seguridad, como ser disparos de cohetes y
morteros por parte de Hamas hacia los propios pasajes, aunque estos están
destinados a ayudar a los palestinos y no tienen beneficio ninguno para Israel.
Hay también situaciones en las que Hamas cerró los pasajes de su lado.

Y esto ha seguido también
durante estas ya casi tres semanas de operativo militar.

Para dar una idea,
algunos números que resumen la situación, desde el comienzo del operativo
israelí contra Hamas, el 8 de julio, hasta el último cómputo calculado, el 23
de este mes (incluido): entraron de Israel a Gaza 970 camiones con ayuda
humanitaria, fueron abastecidos 3.53 millones de litros de diesel para la
planta eléctrica local, 274K litros para UNRWA, 2.18 millones de litros de
combustible y 453K litros de benzine para transporte, además de 1213 toneladas
de gas para uso doméstico.

Cabe señalar que los
alimentos y medicamentos se abastecen, de acuerdo a lo solicitado por la
Autoridad Palestina en Ramallah, y que la llegada a manos de la población, ya
depende no sólo de Israel que trae los productos al pasaje de Kerem Shalom,
sino de Hamas que haga posible su distribución dentro de la Franja. En más de
una oportunidad, según nos dijo un alto oficial en la Unidad de Enlace y
Coordinación del ejército (que se encarga de todo lo que atañe a la población
civil palestina), hombres armados se apoderaron de los camiones ya dentro de
Gaza, para obtener ganancias.

Con los medicamentos ha
habido un problema dado que la Autoridad Palestina no acepta pagarlos por Hamas
.

También durante el
operativo, pasaron palestinos a Israel por motivos médicos. En el lapso
mencionado, se registraron 761 entradas y salidas por temas de salud, lo cual
incluye a los pacientes y sus acompañantes, algunos para quedar hospitalizados
en Israel y otros para tratamientos que les requieren entrar y volver días
después.

Además, entraron 100
toneladas de equipos médicos el sábado pasado y hubo 31 evacuaciones en
ambulancias, por el pasaje de Erez, en el norte.

En esa zona, Israel
construyó además un hospital de campaña, al que Hamas presiona a la población
no acudir. Por ello y probablemente también por el temor a los combates, sólo
unos pocos palestinos han llegado a pedir ayuda, pero el lugar sigue
funcionando, aunque es una zona bajo fuego.

Según informó anoche el
portavoz del ejército israelí, las horas de alto el fuego humanitario fueron
aprovechadas entre otras cosas para arreglar fallas en cañerías y líneas de
electricidad.

Gaza produce en su planta
local, la mitad de la electricidad que consume-planta que funciona con
combustible llegado de Israel. De la otra mitad, Israel abastece entre el 50 y
60% de la electricidad, por 10 líneas,y hay otras dos líneas, que llegan de
Egipto.

Algunos cohetes
disparados por Hamas, neutralizaron el funcionamiento de algunas de las líneas
de abastecimiento israelí, cortando la electricidad en partes de Gaza. El
agravante fue que cuando no todas las líneas funcionan, las otras están
sobrecargadas y colapsan. Las reparaciones, bajo fuego-de un lado y de
otro-eran todo un desafío. Finalmente, previa coordinación con la Cruz Roja
Internacional y con la Compañía eléctrica palestina, a pesar del riesgo, fueron
arreglados 13 problemas en la red de abastecimiento eléctrico, 12 en el de
agua, 4 de las cañerías de desague y 3 del sistema de comunicaciones.

Las propuestas de alto el
fuego humanitario, presentaron siempre un dilema para Israel. Por un lado, el
gobierno quería dejar en claro que su guerra es contra Hamas , no contra la
población. Por otro, se temía que Hamas aproveche todo respiro para
organizarse, no para ayudar a la población. Un alto oficial aseguró a este
diario que en Sayaíe, donde hubo fieros combates, al aprobarse la tregua
humanitaria, en lugar de evacuar heridos, Hamas trajo más municiones y armas
para lo que sabía serían los combates de la noche.

El 15 de julio, al
aprobarse una tregua por 6 horas, que Israel aceptó esa mañana, Hamas lanzó en
ese lapso 50 cohetes. Dos días después, Israel volvió a aceptar una tregua, esta
vez solicitada por la ONU, pero Hamas continuó disparando.

Este sábado, cuando
Israel ya había dado su consentimiento para extender la tregua humanitaria por
otras cuatro horas, Hamas disparó morteros hacia la zona fronteriza de Eshkol.

En medio de ese complejo
mosaico, Israel debe seguir maniobrando, entre los llamados a alto el fuego,
las necesidades de la población civil, el deseo de completar el objetivo
militar de destruir túneles subterráneos y misiles de Hamas, y las consideraciones
políticas internacionales.

Mientras tanto, ya se
anunció: si no hay inconvenientes de último momento, los pasajes fronterizos
para el pasaje de enfermos o heridos palestinos a hospitales en Israel, por el
norte, y de mercaderías a Gaza, por el sur, estarán abiertos también esta
semana.

Y ojalá que en algún
momento, se viva con normalidad. En Gaza y en Israel.